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domingo, noviembre 05, 2006

Oruro contribuyó en forma millonaria a Estados Unidos

Oruro contribuyó millonariamente a los Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial con la producción de estaño, señaló el vicerrector de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), Juan Medina Flores, quien hizo un análisis económico de la ciudad que cumplió el pasado miércoles 400 años de vida.En esta fecha histórica, la autoridad universitaria efectuó un estudio acerca de la situación económica de Oruro y escudriñando en la historia, se determinó que Oruro no solo aportó al desarrollo de Bolivia, sino a otros países comenzando de la corona española y terminando en Estados Unidos."Calificado como el segundo grupo urbano en la Audiencia de Charcas, Oruro tierra minera por excelencia desde 1538 dio muestra de su potencial económico, así mencionan las crónicas que hacia 1581 un grupo constituido por Antonio Quejada, Gonzalo Martín de Coca y Sebastián Marquez obtuvieron como resultado de la explotación minera la cantidad de 6.565 marcos", indicó. Añadió que dicha motivación llevó hacia 1595, momento en el cual se produce el descubrimiento de algunas minas importantes, con filones prodigiosos por su Ley, lo que ocasionó que en 1605 se gestione ante la Audiencia de Charcas la fundación de una villa en las inmediaciones de las minas Pie de Gallo, donde había vetas con un ancho de más de una vara donde se sacaba seis arrobas de mineral por día, con un contenido de 3 a 4 pesos por quintal.Tal era la bonanza en la nueva villa, que los precios que se pagaban a los indios, eran más altos que a los que se pagaban en Potosí, por eso se estimó que en ese momento, Oruro tenía alrededor de 20 mil habitantes.Para fines de 1680, baja la producción minera y con ella la población, es así que en 1683, la población fue de aproximadamente 9 mil personas, pero pese a los altibajos Oruro nutría a la Real Hacienda, entre 1765 y 1807, una recaudación de 4.7 millones de pesos, es decir el 61% de las recaudaciones.

"Entre 1820 y 1840 se produce una declinación en la actividad económica con énfasis en la minería. Así Alcides D'Orbigny, al llegar a Oruro en 1833 constató que esta villa no era ni la sombra de sus años de esplendor, Oruro producía al Estado apenas 35 mil pesos (unos 175 mil francos)", dijo Medina.Indicó que en 1928, época del apogeo del estaño, Bolivia produjo 47 mil toleradas métricas (el 25% de la producción mundial) de las minas que estaban asentadas principalmente en territorio orureño. Dicha participación fue del 50% durante la Segunda Guerra Mundial. La autoridad universitaria sostiene que Oruro hubiera tenido grandes beneficios económicos, si la democracia mundial y la de Estados Unidos, hubiese sido más justa con la región y Bolivia."En 1938 y 1939 el movimiento de la economía capitalista ingresaba en la curva de la depresión, el precio del estaño estaba regulado por las leyes del mercado, paralelamente estalla la Segunda Guerra Mundial, la industria bélica requiere más estaño, se pudo pensar que el precio del mineral subiría, pero no fue así, porque la política confiscatoria de EE.UU. determinó el congelamiento del precio del estaño, así los historiadores dicen que nuestra contribución a la democracia fue mayor que ningún otro pueblo al del Río Grande", explicó.Y las cuestionantes continuaron: "A cuánto equivale la diferencia negativa que Bolivia y Oruro recibió por la exacción de nuestra producción estannífera en el periodo de la Segunda Guerra Mundial. Es en verdad un gran misterio, sin embargo, para obtener algunas conclusiones tenemos: Entre 1940 a 1950 el promedio de cotización por libra fina de estaño fue de 65 dólares. Cotización congelada por las democracias aliadas en la Segunda Guerra Mundial, por libra fina de estaño, 0.52 dólares".De ahí se deduce que Oruro contribuyó millonariamente a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, y solo se recibieron "migajas"."Entonces, Oruro era en esa época el centro gravitante de la producción estannífera. ?Con cuánto debe ser recompensado por las democracias mundiales? Tal es nuestro destino que en el presente, sino es el mundo, son los propios bolivianos, incluidos orureños que sumen el gobierno nacional, que le dan el revés a esta tierra digna de mejor suerte", aseguró.Y sostuvo que sin más lamentos, los orureños deben hacer un compromiso firme para resurgir como el Ave Fénix."Orureños vivamos dignos y no humillados, expresemos a los cuatro vientos que junto a Pagador el Titán de los andes, ante quien humillose el león, que nada ni nadie detendrá nuestro progreso...Viva Oruro y larga vida a la muy noble y leal Villa de San Felipe de Austria", concluyó.

jueves, noviembre 02, 2006

El monstruo de la mina Del libro "Cuentos de la mina"



El Tío de la Mina
En el paraje más profundo y alejado de la mina, donde se detuvo el tiempo en un tiempo sin tiempo, habita un monstruo de dos cabezas, cuatro piernas y cuatro brazos.
Los mineros que lo vieron de lejos, entre la pálida luz de las lámparas y las cortinas de la oscuridad impenetrable, cuentan que el monstruo se alimenta con el cadáver de quienes perdieron la vida en los buzones de la galería.
Dicen también que el monstruo, de cuernos retorcidos y ojos rutilantes, llora como un niño abandonado y da vueltas sobre sí mismo, mordiéndose la cola que a veces restalla como látigo de fuego.
Los mineros, conocedores de los secretos escondidos en el seno de la montaña, aseveran que el monstruo es la criatura que el Tío tuvo con una chola, a quien le quitó el honor y la embarazó en un solo acto de amor.
El monstruo de la mina, hijo legítimo del Tío y heredero único de las riquezas minerales, se les aparece sólo a los mineros que pierden la razón de tanto haber "pijchado" y bebido.

LA FURIA DEL TIO
El Tío es un ser misterioso, tan misterioso que en la noche mágica de San Juan, mientras el frío revienta las piedras y el viento silba en los penachos de la paja brava, emerge de la montaña en un estallido de humo y fuego. Lanza un bramido infernal en la bocamina y libera la furia contenida durante años de encierro.
En la noche tendida como un gato negro, el Tío ronda por el campamento minero en busca de un amor perdido. Recorre por los ríos y los cerros desnudando a los borrachos desprevenidos, y se pasea por las plazas y las calles haciendo diabluras con las cholas del pueblo.
Al rayar el alba, ni bien se oye el quiquiriquí de un gallo blanco y el lejano tañido de una campana solitaria, el Tío se envuelve en su manto de humo y fuego, y como Drácula, después de beber la sangre de los mineros, como ellos beben la chicha en las "tutumas" de la desgracia, retorna a las tenebrosas profundidades de su reino.

LA PICARDIA DEL TIO
El viernes de Carnaval, cuando todos podían ingresar al interior de la mina, incluso las esposas y las guaguas de los mineros, entró en la galería del Tío una mujer que no podía tener hijos. La mujer, hermosa de cara y de cuerpo, se hincó ante el Tío. Le ofreció una botella de alcohol y una ch'uspa de coca. Le encendió dos velas y le dijo:
- Tiíto, quiero que conviertas a mi marido en un toro, para que así se acabe el infierno en que me hace vivir este maldito pueblo, donde una mujer casada y sin hijos está vista como una perra sin dueño.
El Tío, nada acostumbrado a este tipo de pedidos, esbozó una sonrisa pícara y pensó que para una mujer joven debía ser más fácil acostarse sobre un lecho de víboras y cobijarse bajo un manto de fuego, que convivir con un impotente que no podía cumplir con su deber de macho.
- ?Así que quieres un marido convertido en toro?- le preguntó el Tío, bañándola con su mirada de diablo.
- Sí, Tiíto- respondió la mujer.
- Está bien-. Haré lo que me pides, pero primero desvístete.
- ?Y para qué, pues?- preguntó ella.
- Para comenzar por los cuernos del toro- contestó el Tío.

miércoles, noviembre 01, 2006

La Real Villa de San Felipe de Austria



Salve Oruro:
Arisca vicuña dormida en el lecho del páramo adusto,
hermana carnal del quirquincho de arenales y del Sajama, del príncipe nevado que vigila desde el cenit tus fronteras.
Tu sencillez huraña es toponimia de la herencia Huancarani de los Urus
allá en el regazo del yermo Ande.
Tus blasones se yerguen victoriosos
en las centurias labradas por el tiempo
simbiosis del heroísmo aymara y de patriotas montados en hipogrifos libertarios desde que te alumbró el altiplano en las faldas del Pie de Gallo
San Miguel, San Agustín, San Mateo, La Descubridora,
vertientes del argento codiciado por la bota de Iberia, allí en los albores del siglo diez y siete.
De Castro y Padilla fue el Oidor hispano
que en la pila bautismal de la meseta
te dio el nombre de Villa, con realeza
hincando la rodilla y doblando la cerviz
en tu homenaje al tiempo de izar con sumisión por tres
veces el estandarte carmesí, en medio de la algazara de un pueblo iluso y oprimido, venidos en arreo desde Paria.
Dizque el Konchupata devolvía en eco
el repique de campana en señal de regocijo.
Así nació nuestro Oruro, la muy noble y Real Villa ungida con guirnaldas de luz y de esperanza aquel año del Señor,
aquel primero de noviembre de 1606.
Y la Villa florecía en las laderas de las minas, se estiraba con el rocicler de auroras nuevas, el vértigo de los torrentes de plata se resolvía en rosetones de sangre Uru, tributo que la mita letal cobraba cada día.
Pasarán las centurias con piafante brío
asidas de la mano con el esfuerzo y el sacrificio deglutiendo su asfixia en ansia de progreso y encuentre por fin nuestro amado Oruro el fulgor de la aurora coronada de Luz y
Libertad donde viva feliz el mortal con la agorera voz de Encinas Nieto.
(Pedro Eduardo Navarro Vargas, autor del poemario
Zarzas Bárbaras y la novela El Analfabeto Letrado)

Oruro nació donde antes ya existía un asiento español



Diversas ópticas se esgrimen acerca de la fundación de Oruro. Una de ellas, inscrita en el texto “Oruro 1607, El informe de Felipe de Godoy”, sostiene que la fundación se realizó 70 años después de la llegada de los colonizadores a la región.


“El 1 de noviembre de 1606 —dice— se fundó una villa donde antes ya existía un asiento (es decir una residencia de españoles que no funcionó como centro de una encomienda o repartimiento de indios). La actividad principal de esta población era la explotación minera, igual que la de Porco, Potosí, Berenguela, Salinas de Garci Mendoza (...) La fundación generó mucha polémica, también posterior al evento. La misión e inspección de Felipe de Godoy fue parte de esta controversia”.


En ese contexto, el libro puntualiza: “Según Godoy, la fundación de Oruro se debe a la explotación minera que realizaron residentes en el lugar —uno de ellos fue Diego Alemán— con la ayuda de algunos indios. Un momento decisivo fue el descubrimiento de la veta San Cristóbal por parte de Francisco y Diego de Medrano. Como no tenía capital, permitieron a todos los que querían trabajar la mina con cuenta propia para que de esta manera la mina se limpie y entre en explotación”.


Con la fundación de la Villa de San Felipe de Austria se incorpora un nuevo asentamiento colonial en la red de “pueblos españoles”. “Las poblaciones existentes de importancia se encontraron a más de 30 leguas: la Villa Imperial de Potosí (46 leguas), la ciudad de La Plata (Sucre) (46), la Villa de Oropesa (Cochabamba) (32), la ciudad de La Paz (38) y el puerto de Arica (50). La fundación de la ciudad de Oruro fue el último paso en la repartición espacial, que dio origen a la actual conformación de departamentos en la parte andina de Bolivia”.

Culturas milenarias
Hubo un tiempo en que gran parte del altiplano central de Bolivia, lo que hoy es territorio del departamento de Oruro, fue habitado por culturas milenarias anteriores a los quechuas y aymaras que encontraron los españoles en los primeros años del Siglo XV, de acuerdo con textos divulgados en los últimos días por el Comité Pro IV Centenario.


El historiador Zenobio Calisaya Velásquez habla de una región intersalar donde se tienen vestigios de los primeros asentamientos humanos hace 10.000 años antes de Cristo. Era un paisaje impresionante de islas y llanuras rodeadas por las aguas minerales del legendario Lago Michigan. Su extensión llegaba, al norte, a la población de Paria, parte de Patacamaya y Callapa; al sud, a los salares de Chiguana y Ascotán; al este, a Challapata y Uyuni; y al oeste a las proximidades del Sajama y los salares de Coipasa y Empexa.


El periodista Ángel Torres Sejas habla también de Paria como una importante metrópoli “uru” más antigua que la cultura tiwanacota, aymara y quechua. Allí llegaron los primeros españoles, atraídos por la riqueza mineral de la zona.

Otra visión
La llegada de los españoles a estos asentamientos humanos, primero en afán de conquista y luego atraídos por la riqueza mineral de la zona, originó la creación de villas antes de la que sería luego la actual ciudad de Oruro.


Angel Tórrez Sejas menciona que Juan de Saavedra, al llegar al milenario poblado de Paria, en 1535, fundó allí la primera villa de los españoles en esta región; aunque de este hecho nunca se encontró un acta de fundación, que probablemente fue entregada a Diego de Almagro o se perdió con otros papeles en el retorno de la expedición a Chile.


Algo que está claro es que el motivo central para la fundación de la Villa Real de San Felipe de Austria no fue simplemente el afán de conquista, sino la necesidad de ordenar un asentamiento de intensa actividad minera y, por lo mismo, con bastante número de habitantes.
El día de la fundación, 1 de noviembre, cayó en miércoles, y dos días antes, el 29 de octubre de 1606, fue oficialmente anunciado por un negro de nombre Agustín de Castilla, con el fin de que toda la población se prepare. Como narran varios historiadores, esa jornada, al promediar el día, se celebró una misa a la que Manuel Castro y Padilla, llegó acompañado del Corregidor y Justicia Mayor de la provincia de Paria, el capitán Francisco Roco de Villagutiérrez, los hermanos Medrano y otros personajes destacados en esa época.

De dónde a dónde
El historiador Zenobio Calisaya Velásquez describe que, al fundarse, la Villa Real de San Felipe de Austria abarcaba casi un kilómetro cuadrado de extensión y la zona central era la Plaza Mayor (hoy 10 de Febrero). Ya contaba entonces con 10 iglesias y las calles llevaban nombres particulares como La Calle del Correo, Calle del Tambo de Jerusalén, Calle de la Herrería, Calle de la Harina y otras.


En el morro de Conchupata se hallaba el límite de la Villa Española, concretamente lo que hoy es la calle Caro entre Presidente Montes y La Plata. Ese lugar se denominaba “Boca de la Ranchería”. Allí existía un tambo, y más al norte se erigían las primeras viviendas indígenas.
Dos calles llegaban hasta este lugar: una de ellas era la famosa Calle de la Ranchería (hoy Presidente Montes), donde residían comerciantes, pasteleros, sastres, carpinteros, oficiales, orfebres y demás; muchos de los cuales eran también propietarios de minas en los cerros circundantes. La otra era la Calle Nueva (hoy La Plata), cuyo punto de referencia era la Iglesia y Convento de la Compañía (actual Catedral).


A partir de la Boca de la Ranchería, al extremo norte se ubicaban algunas viviendas de indígenas o mestizos libres que igualmente se dedicaban al comercio y otras actividades. Destacan entre ellos Catalina Jiménez, Inés Paco, Marcos García, Isabel Chura, María Cana, la negra Marina de Canelas y otros.


En la parte de los españoles se destacaban calles como: de San Francisco (hoy Murguía), de San Agustín (hoy Bolívar), de la Compañía (hoy Adolfo Mier), la Calle Real (hoy Junín) y la Calle de Santo Domingo (hoy Ayacucho). No se tiene exactitud de la extensión de la Villa hacia el oeste, pero se menciona a un tal Toribio de Luizaga que tenía su vivienda junto a una fuente de agua en las faldas del Cerro Pie de Gallo, un sitio sagrado que era destinado a rituales antiquísimos en lo que hoy es el Santuario del Socavón y sus alrededores. Hacia el este, se menciona el Fuerte o Cárcel, ubicado en el lugar que hoy ocupa el Mercado Campero y una cuadra después; se habla de la existencia de algunas otras propiedades, probablemente hasta lo que hoy es la avenida 6 de Agosto.

Las iglesias
De los templos se destacan: la Iglesia y Monasterio de San Agustín, a las faldas del Cerro Pie de Gallo; la Iglesia Mayor, donde fue fundada la Villa; la Iglesia y Monasterio de San Francisco, en lo que hoy es el Colegio Bolívar; el Monasterio de Santo Domingo, cuyo nombre mantiene hoy en día; y el Monasterio de Nuestra Señora de las Mercedes, que hoy es el templo de San Francisco. Estas edificaciones estaban ubicadas en la Villa Española, aunque luego se supo de la existencia de San Miguel de la Ranchería, en el lado de los indígenas.


Finalmente, ¿qué sucedía hacia el sud? Se tienen referencias de que más allá de la Calle de San Francisco (hoy Murguía) había una Calle del Juego de la Pelota y otra de los Herradores. Se hace referencia también a una ruta particular que unía la explanada de las inmediaciones del Socavón con la actual zona de Agua de Castilla (de donde se suministraba agua a la población), y un camino desde el Convento de San Francisco (hoy Colegio Bolívar) hasta la población de Challacollo, por entonces pueblo distante de la Villa.


Los primeros años de la Villa estuvieron dedicados al ordenamiento administrativo, social y económico en medio de legalización de concesiones mineras, petición y registro de otras. El auge de las minas en la zona originaron su rápido crecimiento.

Al fundarse, la Villa de San Felipe de Austria abarcaba casi un kilómetro cuadrado.

La zona central era la Plaza Mayor (hoy 10 de Febrero). Y ya contaba con 10 iglesias.

La ciudad se dividía en la Villa Española, en el centro, y el sector de los indígenas