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jueves, diciembre 08, 2011

Cuantioso robo con el cuento del tío

Teófilo Sánchez (45) fue víctima ayer del “cuento del tío” y perdió 44.000 bolivianos y 2.000 dólares en La Paz. La víctima informó que dos personas desconocidas lo abordaron en la calle Yanacocha para asegurarle que se ganó 150.000 bolivianos del premio mayor de la Lotería Nacional. Pero antes de entregar el billete ganador, los antisociales le solicitaron cierta cantidad de dinero en garantía, motivo por el cual la víctima les llevó a su casa, donde les entregó los 44.000 bolivianos que eran el ahorro de cinco años.
La Policía instó a la población a tener mayor precaución.

domingo, septiembre 11, 2011

El “cuento del tío”, con otros métodos

Las bandas criminales actúan en zonas comerciales del centro y la zona Sur de La Paz.

El coronel Hernán Rodríguez, director departamental de la fuerza anticrimen de La Paz, reveló que se presentaron tres nuevas formas del “cuento del tío”, que se realizan en lugares comerciales.
El jefe policial explicó que una de las carnadas más efectivas empleadas por los delincuentes es el oro, en lugares concurridos como la calle Huyustus, las avenidas Buenos Aires y Tumusla o San Miguel, en la zona Sur.
La Venta de oro. Una de las modalidades que los cuentistas han puesto en práctica es la venta de pepitas de oro. Los delincuentes se hacen pasar por cooperativistas de Palca o Tipuani y ofrecen a ciertas personas pepitas en consignación.
“Convencen a los incautos de comprarles las pepitas de oro y cambio les piden sumas de dinero en garantía, en bolivianos o dólares, y desaparecen”.
En un caso reciente, la Policía atendió el robo de 5.000 dólares con este nuevo sistema. Una de las delincuentes se hizo pasar por barranquillera y le entregó a la víctima cinco pepitas de oro para su venta. Las mujeres fueron hasta el domicilio de la víctima y pidieron el efectivo antes de desaparecer. La autoridad policial, sin precisar datos exactos, dijo que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen atendió más de 20 casos en los primeros ocho meses del año.
Los Premios. Una segunda forma del “cuento del tío” es “El Ganador”. Los delincuentes abordan a su víctimas como si fuesen conductores de Tv y entregan cupones por 5.000 dólares, solicitan a cambio información confidencial de cuentas de bancos y tarjetas de crédito, que son “hackeadas”.
La novedosa tercera forma de los cuentistas son giros al exterior. Rodríguez recordó que hace tres días se presentó un caso en el que las víctimas recibieron una llamada para que entreguen 3.000 dólares.
“Este sistema es novedoso porque los delincuentes tienen datos del familiar que radica en el exterior. Se identifican como abogados y dicen que uno de los familiares ha sido aprehendido en México. Éstos les creen y realizan giros bancarios que son clonados”.

5.000 dólares es la suma que solicitan los cuentistas a sus víctimas por la entrega de las pepitas de oro.

La FELCC Investigará a bandas extranjeras Debido a la proliferación de cuentistas del tío, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) indaga a grupos o bandas formadas por foráneos.
El coronel Hernán Rodríguez, de la FELCC, afirmó que las personas involucradas en la clonación de cuentas y remesas, son de nacionalidad mexicana, con acceso informático.

sábado, septiembre 10, 2011

Policía alerta a población sobre tres nuevos “cuentos del tío”

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y alerta a la población acerca de tres nuevos tipos “cuentos del tío”, artimañas utilizadas por los delincuentes para robar y estafar en las calles de La Paz.

“Ahora hay muchos novedosos (cuentos del tío), la mentalidad y la iniciativa de los delincuentes no tiene límites, cada vez utilizan esa capacidad intelectual y de convencimiento en una serie de delitos, pero con un nuevo modus operandi”, informó el director de la FELCC de La Paz, coronel Hernán Rodríguez

Uno de los casos que impactó al jefe policial, fue que en los centros comerciales o calles en la zona Sur, algunos individuos van con una cámara y micrófono indicando al “incauto” que es el ganador de un premio. “Le dicen que es un cliente beneficiado con vehículo, 10.000 dólares y un viaje a un crucero por las Bahamas y que para recibir un premio debe cumplir con algunos requisitos como dar todos sus datos por línea baja y así piden los datos de la tarjeta de crédito, número de cuenta, el banco y son objeto de robos y hurto de cuentas”, relató Rodríguez.

Otro de los casos recientes que llegó como denuncia hasta la FELCC es que las personas que tienen familia en el extranjero son víctimas de individuos que llaman desde supuestamente desde el exterior envolviéndolos en un engaño.

“Los delincuentes se identifican como abogados indican que el pariente tiene dificultades con la justicia de ese país al no poder justificar una cierta cantidad de dinero que sería destinada a su familia para una casa y afirman que realizan los trámites pertinentes para que lo dejen libre. Dan una hora de plazo pidiendo 5.000 dólares y la gente incauta empieza a conseguir el dinero y devuelven la llamada y dicen que sólo han conseguido parte del dinero y ellos piden mandar lo que se consiguió mediante un giro urgentemente y caen”, explicó el coronel Rodríguez respecto a este nuevo “cuento del tío”.

miércoles, julio 13, 2011

Estafadores . Así trabaja una mente sin culpa

Fascinados, los feligreses escuchaban sus sermones. No me hagas rico ni pobre; dame solo el pan necesario, decía el nuevo pastor, repitiendo la sabiduría condensada de los Proverbios. “Dame solo el pan necesario, porque si me sobra, podría renegar de ti… y si me falta, podría robar y ofender así tu divino nombre”.


El pastor también les aconsejaba ganar todo lo que puedan, ahorrar todo lo que puedan y regalar todo lo que puedan. Toda una ‘teología del dinero’ que el pastor aplicaba con sabiduría. El jefe de la congregación tenía una venta de tarjetas telefónicas al por mayor en la zona del mercado 4 de Noviembre. Algunos de los fieles invirtieron dinero en las tarjetas y les fue bien.


Luego, el pastor empezó a vender vehículos. Un par de personas le dieron los documentos sin firmar ninguna transferencia y el religioso los vendió en un precio mayor. Ganaba él, ganaba el dueño del vehículo y ganaba la congregación. Más personas le dieron las llaves y le entregaban los vehículos sin ninguna transferencia. Claro, es el pastor. Es nuevo, pero qué amable, qué lindo predica y hasta nos hace ganar dinero. A los tres meses, cuando acumuló todo lo que pudo, desapareció.


Con la confianza rota, la indignación a flor de piel y la billetera vacía, los demandantes le contaron todo a la investigadora Mónica López, de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. Ella no pudo hacerse cargo de todos los casos; la suma que pudo reunir el falso pastor superaba los 220.000 dólares.


Eso le deja la primera enseñanza a la investigadora: “Cuando la gente engaña por poco dinero, usa una identidad falsa. Cuando se trata de mucho dinero, utilizan su identidad verdadera”. El pastor es hijo de un cirujano que vive en Equipetrol. “Él sabe dónde está su hijo, pero no va a declarar en contra de su familia”, afirma.

CÓMO ELIGEN A SUS VÍCTIMAS
José Ernesto Vargas es sicólogo clínico. Como varios de sus colegas, no cree posible que los estafadores reconozcan, en algún momento, que tienen un desorden de personalidad. No tienen una conciencia clara de sus actos ni de las consecuencias. El investigador Marcial Flores, que también es asesor de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros, ha visto de cerca cómo actúan estos individuos; los considera inteligentes y muy observadores.


El capitán Raúl Pereira, que investiga delitos contra la propiedad, ha notado que tienen un especial cuidado al elegir a sus víctimas. En el interior es frecuente que un humilde campesino, pobremente vestido, escoja a alguna señora elegante y le pida ayuda. “Recién he salido del campo y voy a hacer curar a mi hijo. Quiero vender estas joyitas, pero no sé cómo. Ayúdeme, mamitay”. La señora, tocada en su instinto de protección y de ayuda, lo acompaña a una joyería. Es posible que ella misma elija al joyero, que verifica la autenticidad de las joyas. A veces se trata de libras esterlinas que el campesino dice haber guardado por años. “Eran de mi abuelita”, cuenta.


Con las palabras ‘oro de 18 quilates’ tintineando, llega el momento en que el campesino le dice “vos nomás comprame señora, ya que sos tan buena”. El dueño de las joyas acepta una suma inferior a la que fijó el joyero y en el momento de entregar las joyas, saca de entre las ropas un paquete similar con joyas parecidas. La señora, convencida de que realizó una buena acción, trata de vender la mercadería. La sentencia, esta vez, la deja pálida, porque el joyero le dice que se trata de fantasías o, en el mejor de los casos, de joyas bañadas. El estafador puede obtener, con esta ‘operación’, entre 300 y 500 dólares.


Particularmente vulnerables a los ‘tocomocheros’ son las personas que llegan con bultos a la terminal bimodal. Dos o tres policías se acercan y le dicen que hay una denuncia por narcotráfico contra esa persona. “Revisen si quieren”, dice el inocente aludido y los falsos policías lo llevan a pocas cuadras de la terminal, donde revisan la maleta y al mirar la billetera la vacían y le ponen dinero falso. “Disculpe, es que a veces nos llega mala información”, dicen los estafadores y devuelven todo a la víctima, que, según Pereira, hasta agradece por la revisión. Su dinero ya está en otras manos. Los casos aumentaron tanto que Pereira se ha visto obligado a enviar uniformados a patrullar la bimodal durante las madrugadas, cuando llegan los comerciantes. Aunque los casos de los ‘pildoritos’ no son precisamente una estafa, engañan a los recién llegados diciéndoles que son paisanos suyos.
Pereira resume así la estrategia: “¿Así que sos de Oruro? Yo también. Vivía en la avenida Pagador. Vení paisano, acompañanos con una chelita”. En la cerveza los delincuentes ponen el somnífero –casi siempre diazepam- y, ni bien hace efecto, se llevan al supuesto ‘borrachito’ en vilo y vacían la maleta y la billetera.

“CUÍDEME MIS PLANTITAS”
El psicólogo José Ernesto Vargas no cree que sean personas muy inteligentes. Les basta con ser hábiles, asegura, o, en todo caso, tienen una inteligencia malsana y una creatividad dañina. Entre los rasgos que los definen está la envidia, puesto que no pueden resistir que otras personas de su mismo grupo social tengan dinero y éxito económico. “Eso los carcome, por eso comienzan a mentir. Son mansos-agresivos”, explica. Son también mitómanos, puesto que manejan muy bien la mentira y desarrollan un poder de manipulación impresionante. La fiscal Leticia Amalia no tiene dudas. “Son psicópatas”, afirma. Se acercan a su víctima con amabilidad y a veces con humildad. Durante el reportaje, asistió a la inspección ocular de una casa que fue otorgada en anticrético por $us 15.000. El supuesto dueño desapareció con el dinero.


Pero la historia empieza con el anuncio en cualquier periódico. La inmobiliaria Kaos (todos son nombres supuestos) ofreció la casa de Alma Pura en alquiler por $us 350 al mes. La señora Alma Negra respondió el llamado y fue a ver la vivienda. Le gustó. Pagó 600 dólares a Alma Pura por un mes adelantado y una garantía y recibió las llaves. Al día siguiente, la misma vivienda apareció de nuevo en el periódico, pero la ofrecen en anticrético. Esta vez, el cómplice de Alma Pura, Ángel Gris, atendió a una nueva interesada, que llamaremos Supuesta Inocencia. Ángel Gris pedía $us 16.000 por el anticrético, pero Supuesta Inocencia tenía sólo 15.000 dólares. “Bueno, está bien, dice Ángel Gris, solo le pido que cuide bien mis plantitas”. Hicieron el reconocimiento de firmas en una notaría y el documento llevaba, inexplicablemente, la firma de dos abogados. Supuesta Inocencia se traslada a vivir a la casa y un mes después llega Alma Pura a cobrar el alquiler. “Pero si yo he pagado 15.000 dólares por el anticrético”, protesta. “¿A quién?”, indaga la dueña, y revisa los papeles firmados por Ángel Gris. Es un nombre falso, lo mismo que el carné. Cuando revisaron el registro en Derechos Reales, se dieron cuenta que corresponde a la caseta de un mercado.


Ahora, Alma Pura no puede recuperar su casa, Supuesta Inocencia quiere sus 15.000 dólares y la fiscal tiene que investigar todo, porque ha visto que la inmobiliaria cambió de nombre a ‘consultora’ y que Supuesta Inocencia quiso arreglar el abandono de la vivienda por mil dólares. ¿Cómo, si ha perdido 15.000?, es la pregunta que se hace Alma Pura, la dueña de casa.


El teniente Juan Manuel Pereira conoce el ‘modus operandi’ de estas bandas. Cuando obtienen las llaves, les resulta fácil comportarse como dueños. Usan carnés falsos que hacen trabajar en la avenida Centenario o en cualquier otro lugar, inventan un registro de Derechos Reales y cuando la víctima pide una vista rápida del derecho propietario, en Derechos Reales le certifican que la propiedad coincide con el dueño del carné. Muestran valorados falsos y no es raro que utilicen el llamado ‘timbre de aceleración’, en el que participan los tramitadores, gestores, auxiliares, tinterillos, auxiliares de abogado -o como se los quiera llamar- que pululan por el Palacio de Justicia. Por eso todos firman sin desconfiar. Si verificaran con cuidado, se darían cuenta de que están a punto de ser timados. Le sucedió nada menos que a un fiscal, que estuvo a punto de entregar su dinero por un anticrético a una mujer. Cuando verificó el estado de la vivienda que iba a tomar, se percató de que sobre el inmueble había una hipoteca a punto de ser ejecutada. Se salvó de perder 14.000 dólares.

SIEMPRE HUYEN DEL DIVÁN
El teniente Pereira se molesta cuando los jueces ordenan poner en libertad a los estafadores. En su investigación incauta pólizas de importación, carátulas del sistema judicial y valorados falsos grabados en las computadoras. Cuando los estafadores logran tramitar un certificado domiciliario, salen en libertad porque eliminan la posibilidad de fuga y vuelven a desaparecer para seguir estafando. Como dice el psicólogo Javier Villa, después de la primera estafa la práctica se vuelve costumbre. “La mayoría son sociópatas que se acostumbran a esta forma de vida”, describe. No tienen ningún cargo de conciencia, por lo que se debería temer más de un estafador que de un enfermo mental. Esa conducta repetida forma una paradoja que señala José Ernesto Vargas: “Son sociables, extrovertidos, pero tienen un círculo social reducido. El hecho de tener que cambiar de ambiente los obliga a tener pocos amigos”, afirma.


No siempre se lo hace por necesidad real. Conseguir dinero solo puede ser el detonante de la conducta del estafador, que, por lo general, proviene de familias que arrastran conflictos. Por eso tienen una autoestima artificialmente elevada, que usan como herramienta para ganar dinero. Otro rasgo los distingue: nunca van a pedir ayuda a un psicólogo, porque no conocen el remordimiento.

OPINIÓN

Solo les queda la cárcel o la muerte
Nils Noya / Siquiatra
Los estafadores tienen personalidades muy especiales, sicópatas, como en el caso de la película Atrápame si puedes (que cuenta la vida del estafador Frank Abagnale, protagonizada por Leonardo Di Caprio y Tom Hanks).
Se necesita una personalidad psicopática importante. Todos, en el fondo, tenemos de sicópatas un poco.
Los estafadores pueden engañar a su madre. No les interesa. No tienen el concepto del bien y del mal. No tiene cura. Es un trastorno de personalidad y eso no se modifica.
Para los sicópatas, lo importante es o la cárcel o la muerte. Es la única forma de ‘castigo’. Además, es a lo único que le tienen miedo.
Ahora, son potencialmente muy inteligentes y se dan cuenta a quién estafar. Por eso hacen el llamado cuento del tío o hasta venden la pirámide de Keops.
Solo tuve un paciente, enviado por su oficina porque empezó a gastarse dinero que no era suyo. Como era un empleado competente, no querían despedirlo. Era un mentiroso compulsivo pero no muy inteligente, porque se hacía pillar sus mentiras. La propia oficina le pagó el tratamiento pero nunca vino. Estafó a la oficina. Seguramente, decía que estaba en tratamiento y salía del trabajo con ese pretexto.
A mí, personalmente, me estafaron. Entregué plata para mi jubilación a un abogado que tenía una oficina bien instalada. Y no le di poco dinero. Cuando fui a ver, la oficina ya no existía y tampoco había nadie en Santa Cruz o en La Paz donde también tenía oficinas. Hasta ahora no puedo jubilarme, pese a que debería estarlo hace cinco años.
El tipo no se está beneficiando con mi jubilación, pero me perjudicó porque extravió todos mis papeles.

Algunas formas de estafa

TIMBRE DE ACELERACIÓN
Es el que reciben algunos tramitadores o cualquier ‘voluntarioso’ que dice tener contactos para apurar los trámites. Después de recibir el dinero, desaparecen.

‘TOCOMOCHEROS’ Y PILDORITOS
Los ‘tocomocheros’ se hacen pasar por policías de narcóticos. Sus víctimas son los viajeros solitarios con varios bultos. Los pildoritos fingen ser paisanos de los recién llegados.

La billetera tirada
Alguien deja caer una billetera y quien va detrás la recoge. Finge querer devolverla, pero no puede. El testigo más cercano se detiene y el ‘suertudo’ abre la billetera y ve que tiene 300 dólares. Dice que prefiere bolivianos y le pide al circunstancial amigo que le de mil bolivianos y se lleve los dólares. Emocionado, el ambicioso acepta. Los dólares son falsos.

EL MENSAJE SALVADOR
Llega un mensaje al celular o al correo de una persona, anunciándole que ha ganado un vehículo o una suma de dinero en la lotería. Le piden que haga un depósito para ‘gastos administrativos’. Nunca recibe el premio ni vuelve a ver su dinero.

ESTAFA NIGERIANA
Un alto dignatario dice tener dinero que no puede retirar de su país. Promete compartir sus ganancias con quien lo ayude a retirar ese dinero. Piden un adelanto para trámites a la víctima. Ahí acaba todo

viernes, noviembre 03, 2006

El crimen se organiza mejor y desarrolla nuevas técnicas

Los delincuentes se renuevan y modifican sus camuflajes, coartadas y modus operandi con regularidad y a medida que son descubiertos por la Policía Nacional y conocidos por la población.
La pasada semana la Policía dio a conocer la aparición de un conjunto de marcas (círculos, triángulos y rayas) que supuestamente los ladrones

pintan en las fachadas de domicilios de sus potenciales víctimas. Esto demuestra cómo puede renovarse el viejo oficio de meterse a una casa a robar.
La Policía peruana envió a su similar boliviana 19 señales que, a pesar de la alarma de la ciudadanía, aún no fueron introducidas en la lista de los modus operandi de los ladrones, según el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), coronel Adolfo Espinoza.

Cambiar o morir
Los delincuentes han cambiado no sólo sus formas de ejecutar un golpe, sino también su organización y relaciones mutuas. El capitán Osvaldo Fuentes Molina, de la FELCC, explica que a los ladrones les llegó la crisis pues ya no respetan sus especialidades (de lanceros, descuidistas, monreros y otros), y tampoco ya se mueven estrictamente en territorios bien delimitados dentro de la ciudad.
Según la Policía, eso no generó altercados entre ellos por “invasión de territorio”, sino una suerte de sociedades, y ahora se organizan mejor para obtener más rédito en sus atracos.
Por ejemplo, en la Fuerza anticrimen casi han desaparecido las denuncias de “boteros” (cuando alguien deja caer dinero para que otro lo levante y un tercero le pida compartirlo), “autoridades” (ladrones disfrazados de policías que atacan a turistas) y “manchazos” (ensuciar el abrigo de una persona para robarle mientras se limpia). En cambio, han aparecido los casos de “loto millonario”, los robos por celular y los “cambiazos” (suplantación de un objeto por otro) con modalidades diferentes.
Los atracos armados, así sea para obtener escasas sumas de dinero, son los más frecuentes tanto en La Paz como en El Alto. Esta modalidad se emplea incluso para asaltar puntos de llamadas telefónicas. Pero la característica principal en estos últimos meses, según el coronel Espinoza, es la organización de grupos delictivos sobre la base de actividades como la planificación del robo y la vigilancia, además del seguimiento sistematizado a las víctimas.

Inteligencia empírica
El coronel José Heredia, director de la FELCC de El Alto, admite que los ladrones cuentan con un sistema de “inteligencia empírica”, o no académica.
Hace dos meses, en El Alto se descubrió a un sospechoso que había tomado una habitqación en un alojamiento frente a una financiera. El hombre registró horarios de ingreso y salida de la vigilancia, llegada del dinero y circulación de clientes. La Policía encontró en sus manos binoculares, libretas, teléfonos, radios y otros aparatos.
El capitán Fuentes informó que el grupo de 16 colombianos aprehendido en las últimas semanas en la ciudad tenía una forma similar de vigilancia sobre sus víctimas de la zona Sur, Sopocachi y Miraflores, y robaba exclusivamente dinero y joyas.
Los empleados de los hoteles donde se alojaban algunos de los colombianos relataron a los policías que éstos salían cada mañana a las 09.00 vestidos de traje y corbata, y retornaban a las 17.00 cual si fueran importantes ejecutivos. Debido a su porte y atuendo podían ingresar en cualquier edificio, para robar en algún departamento, sin despertar la sospecha del portero.
Su “trabajo” era hacer seguimientos a las víctimas para garantizar que su golpe fuera certero. Según Fuentes, tras llegar al país uno de ellos estableció vínculos amorosos con una boliviana, la que puso su nombre para las cuentas de los hoteles y otros contratos. Las relaciones íntimas o de amistad son parte de su método de operar; los peruanos tienen lazos con delincuentes bolivianos, quienes les dan cobijo en sus casas.
Los unos y los otros no se lanzan más a robar en domicilios habitados ni en horarios nocturnos, sino que se cercioran de que estén vacíos, ya sea por viaje o la salida de sus ocupantes, para cometer su golpe.
Espinoza explica que la mayor parte de esas innovaciones vienen del exterior, pero se transmiten a los delincuentes bolivianos cómplices.

En cifras este año
Entre abril y septiembre se reportaron 776 casos de robo, según la FELCC.

En ese mismo tiempo hubo 390 casos de hurto y 52 de allanamientos de morada.

Los allanamientos se dan cuando los ladrones son sorprendidos dentro de la casa.

El robo en todas sus modalidades se presentó en 1.216 casos este semestre.

Los casos de crimen organizado y operaciones especiales sumaron 61.

Los delitos económicos y financieros fueron 942 y los homicidios 147.

Dentro de la primera categoría están la estafa, el estelionato y casos de corrupción.

Abril fue el mes en el que menos robos se registraron en la sede de gobierno.

Ladrones que usan avisos clasificados
Los atracadores se muestran atentos a las ofertas publicadas en los clasificados. Están especialmente interesados en comprar computadoras portátiles, hacen una cita con el ofertante, se presentan en su domicilio u oficina a probar el equipo, discuten sobre el modelo y condiciones de la laptop, regatean el precio, pagan con urgencia porque un radiotaxi les está esperando y se retiran apresuradamente. Los propietarios demoran en darse cuenta de que el dinero es falso porque, últimamente, se lo elabora con un papel especial que los delincuentes hacen en Colombia e imprimen en Perú.
También hay víctimas que relatan que un comprador, “con acento camba”, solicita una laptop o un play station. Solicita que se lo lleven a su hotel, hacen el negocio, pide permiso para ir a traer el dinero, se desliza por una puerta y no vuelve jamás porque esa salida no comunica con el hotel sino con la calle.

Robo a través de llamadas a celular
La voz que llama al teléfono celular dice: “Usted ha sido el ganador del concurso televisivo equis, ha ganado 1.000 dólares. Compre dos tarjetas de autorrecarga, cada una de 50 bolivianos, para que le demos más detalles”. Las víctimas suelen seguir las instrucciones de la voz anónima al pie de la letra. “Raspe el número PIN de su tarjeta —dice la voz en una segunda llamada— y díctelo con lentitud”. La persona dicta su código PIN con la esperanza de cumplir ese requisito para luego cobrar el premio, pero cuando termina la comunicación se corta abruptamente. Ha perdido los 100 bolivianos, que pasaron a incorporarse a la cuenta telefónica del ladrón.
Otra modalidad es cuando el ladrón llama al celular a una persona para comunicarle que se ha beneficiado con un negocio hecho al azar, y que debe dictar su número de cuenta para tener depositado el dinero. Al poco tiempo su cuenta está vacía.

Con la fachada de un premio millonario
Una mujer que aparenta ser campesina se acerca con ingenuidad a un transeúnte a pedirle ayuda para sacar su cédula de identidad. Ella muestra una tarjeta de bingo y relata que ha ganado 20 mil bolivianos en el juego del loto, dice que fue a la empresa a recoger su premio, pero que allí los funcionarios le exigieron su carnet de identidad, documento que no tiene. En pleno relato hace su aparición un “abogado” que asegura que él puede cobrar el premio con la sola presentación del boleto y la cédula.
En la enredada charla, el “abogado” convence a la señora y al transeúnte de hacer un intercambio. Ella le entrega el boleto para que cobre el premio, y él le entrega una cantidad menor de dinero en compensación. La Fuerza anticrimen atendió cuatro casos similares en las últimas semanas, las víctimas entregaron hasta 1.000 dólares a la supuesta campesina, cómplice del falso abogado.

El famoso “cambiazo” tiene diferentes formas
En plena feria de El Alto, un hombre ebrio se acerca a una persona para ofrecerle en venta un teléfono celular de última generación (conexión a internet y cámara fotográfica) a 80 bolivianos, “lo que vale 180 dólares”. Parece original, sólo alguien fuera de sí puede regalar un objeto electrónico en un precio tan bajo, y el desconocido no parece tener más interés que seguir bebiendo.
La víctima se anima a comprar el aparato, después de examinarlo con detenimiento y comprobar que es original. La transacción se hace, pero sólo para después darse cuenta de que ha adquirido una carcaza rellena de aserrín. No se sabe en qué momento sucede el “cambiazo”. Esta modalidad de robo fue muy usada en años anteriores, pero con un fajo de billetes hallado supuestamente por mera casualidad en la calle; el suertudo ofrecía la mitad al transeúnte, pero le entregaba papeles y se quedaba con lo que llevara en la billetera.

Los robos vía electrónica también se modernizan
En el ámbito internacional, los robos por teléfono celular o vía correo electrónico se conocen como “phishig”. El ejemplo típico era el mensaje, supuestamente enviado por un banco, que amenazaba a los receptores con perder el dinero de su cuenta si no accedían a una web y confirmaban sus datos bancarios. La web era falsa y los datos que se introducían en ella pasaban directamente a los ladrones, quienes se encargan de sacar todo el dinero vía programas informáticos.
Los atracadores han innovado y ahora utilizan un programa computarizado que llama al azar a celulares, una contestadora automática lanza la alarma y también toma los datos personales. Además está la modalidad en que la víctima recibe un mensaje en su teléfono móvil, con la novedad de que el banco le ha cargado la compra de diferentes objetos valorados en 1.000 dólares, y que debe llamar a un número gratuito para confirmar la transacción, cuando lo hace le piden sus datos personales y los del banco del cual es cliente, luego le vacían toda su cuenta en una transacción por internet.

Las cartas de supuestos millonarios en apuros
En los años 90, varios ciudadanos bolivianos recibieron cartas en sus casillas de correo procedentes de Nigeria. Todas tenían el mismo tenor: un urgido militar nigeriano pedía ayuda y el número de una cuenta corriente para depositar su dinero, que pretendían arrebatarle. Se trataba de cientos de miles de dólares a cambio de una comisión de 20 por ciento de la suma total. El objetivo era vacíar la cuenta bancaria de la víctima.
Ahora las cartas llegan por correo electrónico y tienen diferentes variantes, desde el líder depuesto de un país que pide ayuda para transferir dinero del tesoro de su Gobierno, hasta la hija de un líder rebelde de Angola, fallecido, que quiere impedir que su Gobierno se apodere de los 8,5 millones de dólares que dejó su padre. Según páginas especializadas de la web, la última historia gira en torno a un militar estadounidense que jura haber encontrado 36 millones de dólares en dinero del narcotráfico en una misión encubierta en Afganistán. La Policía boliviana no sabe de que este fraude se hubiera concretado en contra de algún ciudadano del país.